Historia general de los Vargas

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Bargas (Toledo)  

NUESTRO ESCUDO MUNICIPAL.

por José-Domingo Vales Vía. Diplomado en Heráldica.

Inspirado por una investigación que elaboro sobre la heráldica municipal de la provincia de Toledo, me he detenido con mayor fervor en nuestro escudo de Bargas, en una aventurada y precisa exploración realizada en los archivos del Ayuntamiento y que ahora desvelo, porque no es solamente la curiosidad la que impulsa a los hombres a emprender aventuras, sino el ánimo de saber y transmitir cuanto descubre.

Un tributado impulso viene dominando mi predilección por este pueblo, al que ya no le soy ajeno, y en el que me siento animado por participar y colaborar en aquellos eventos que requieren mi colaboración. Con ese espíritu me he propuesto, ahora, divulgar, ampliar y matizar diversos aspectos desconocidos de la creación y diseño del citado blasón municipal que bien conocemos, así como los contratiempos librados que remataron su instauración.

En 1987 fue publicado en estas mismas páginas, un revelador trabajo que detallaba el "significado que encierra el Escudo Heráldico o de Armas de nuestro Municipio de Bargas", concebido para identificarnos "con sus raíces fundacionales o de su abolengo (...) y que reflejara la idiosincrasia propia de los bargueños".

Así, pues, exploré a fondo el expediente iniciado en el año 1970, con una argumentada carta firmada por el entonces Alcalde, don Antonio Redondo Rivas, y enviada al director de la sección "Heráldica y Genealogía", que habitualmente divulgaba un diario de tirada nacional.

Pasado poco más de un mes, contestaba -requerido, sin duda, por el periódico-, un "escritor-traductor heráldico", dedicado a este tipo de investigaciones -según el membrete que ostentaba su atenta carta y cuyo nombre omitimos por cortesía-, advirtiendo la necesidad de estudiar, "ciertos documentos que se conservan en los archivos españoles, si esa localidad usó algún escudo heráldico en la antigüedad", para lo cual, "esta investigación podemos hacerla por un importe de Ptas. 375.- y de su resultado depende el procedimiento a seguir para usar el que ya existía o crear uno nuevo".

Sin demora alguna, se remitió por giro postal la cantidad solicitada para los gastos de averiguación, y tampoco se dilató la contestación, aunque ésta fuera ciertamente decepcionante, pues se limitó, el mencionado investigador, a "enviar xerocopia de los sellos que en el pasado siglo usó ese Ayuntamiento, de lo que se desprende no tuvo uno definido para esa localidad", además de una copia literal que, sobre Bargas, explica don Pascual Madoz, en su "Diccionario Geográfico Histórico y Estadístico de España", publicado en 1848. En eso invirtió nuestro "investigador heráldico" la cantidad librada.

Malogrado propósito, al cabo de tres años, el Ayuntamiento busca en esta ocasión apoyo en el Director del Archivo General de Simancas -desde el siglo XVI archivo de la corona de Castilla y en el que reposan fondos documentales que engloban los siglos XV al XVIII-, adjuntándosele "lo poco que se conoce relacionado con la creación de este pueblo, datos, que proceden del archivo de la Catedral de Toledo", y cuyo párrafo de la carta enviada advertía textualmente lo siguiente:

"El pueblo se llamaba VAL DE OLIVAS y estaba ubicado en un sitio bajo y enfermizo. = En los comienzos del siglo XVI, DIEGO PEREZ DE BARGAS, hermano de GARCIA PEREZ DE BARGAS, dijo a los vecinos que se trasladaran a una zona más alta, en heredad de su propiedad. = De aquí, adquirió el nombre de BARGAS. = Estos hermanos intervinieron en las campañas del Rey Fernando III de Castilla, ganando Sevilla a los Moros. = De estos Bargas, proceden los Machuca".

Desconocemos quien pudo proporcionar esta información al Ayuntamiento, pues la alusión del siglo XVI es errónea, ya que se da por conocido que los mencionados hermanos Pérez de Vargas -escrito con V-, se vinculan al siglo XIII y no al XVI. Uno de ellos, Diego, participó en la batalla de Jerez, en el año 1232, por una de cuyas acciones y valor reconocido recibiría el sobrenombre de Vargas Machuca, y que no renunciaremos a relatar la versión transmitida, como evidencia de lo que posteriormente pretendemos demostrar.

Su celebridad fue conseguida en una arriesgada gesta mantenida en la mencionada batalla, donde habiéndosele roto, en lo recio de la lucha, su lanza y espada, desgajó un verdugón de oliva con su cepellón, y siguió peleando con tal destreza y valentía, que golpe que él descargaba, tantos moros caían. Atónito su caudillo don Alvar Pérez de Castro, observando tales prodigios de valor, gritaba: "¡Machuca, Diego, machuca!", siendo, a partir de entonces, conocido como Diego de Vargas Machuca, "alcuña que conservan con noble orgullo hasta nuestros días sus esclarecidos descendientes".

Por su parte, su hermano, Garci Pérez de Vargas, destacó como reconocido guerrero en las continuadas contiendas contra los musulmanes y se distinguió por sus extraordinarias hazañas, que culminaron, acompañando al rey Fernando III el Santo, en la conquista de Sevilla, en la cual sería el primero en asaltar los muros de la ciudad. Su fama podría haber sido cantada en las novelas de caballería, pues venció y dio muerte al rey de los adversarios, y por ésta y otras muchas heroicidades mereció que su nombre fuera esculpido en mármol, en la puerta de Jerez, de la ciudad de Sevilla, cuya inscripción decía así:

Hércules me edificó:
Julio César me cercó
de muros y torres altas:
y el rey Santo me ganó
con Garcí Perez de Vargas.

Pero, continuemos con la historia de nuestro escudo. Diligente fue el Director del Archivo de Simancas, don Amando Represa, dando contestación a la consulta, pues, en poco más de una semana, proporcionó alguna noticia y adjuntó fotocopias de diversas e interesantes páginas del "Nobiliario de los reinos y señoríos de España", de Francisco Piferrer, "donde se dan noticias del pueblo y familia Vargas así como del escudo de ésta", haciendo constar la falta de referencias sobre la posible existencia de un blasón municipal.

La búsqueda de información, aunque escasa, parecía haber dado sus frutos. De forma apremiante, se solicitó del citado Director del mencionado Archivo, la emisión de un informe, "razonando y justificando cuanto creyera oportuno aducir en beneficio y veracidad", demanda que fue rehusada por el señor Represa, aduciendo "que, normalmente, los informes y justificaciones históricas de carácter heráldico referentes a pueblos, se suelen tramitar a través de la Real Academia de la Historia".

Pasados algo más de tres años, desde el inicio del expediente, el mismo Alcalde, en un empeño enaltecedor, se dirigió al Bibliotecario de la Real Academia de la Historia y, haciendo acopio de la reducida documentación que poseía, la remite solicitando informe de dicha entidad, la cual manifiesta no "relacionarse directamente con los Concejos interesados" y orientándoles hacia el Archivo Histórico Nacional, del cual, en un nuevo intento, requieren la misma información.

A este respecto el Director de este Archivo Histórico comunica que "en nuestra Sección de Sigilografía lo único que aparece (...) son tres impresiones en tinta de otros tantos sellos usados por el Ayuntamiento y la Alcaldía en el último tercio del siglo XIX, los tres de forma oval", y en los cuales no figura ninguna peculiaridad heráldica que haga referencia a las armas propias del pueblo. Idénticas reproducciones y manifestaciones facilitadas en el primer momento por el documentalista heráldico que percibiera la cuantía económica desembolsada por el Ayuntamiento.

Afortunadamente, sería en octubre de 1973, cuando el Alcalde se decide, y decreta la inclusión del tema que desgranamos, entre los asuntos a tratar en la sesión que se celebraría el 24 del mismo mes. Ese día el entusiasmado Corregidor propone al Ayuntamiento, previa una documentada exposición de motivos, la creación del escudo municipal que "simbolice las glorias y virtudes de los fundadores de este pueblo".

"Conocida la propuesta presidencial -refleja el acta correspondiente- y después de un ligero debate, la Corporación Municipal en pleno (...), expresó su gratitud al Sr. Alcalde por su acertada propuesta", acordando "designar a don Emilio García Rodríguez, Archivero-Bíbliotecario de la Excma. Diputación Provincial de Toledo, para que redacte una memoria o informe, donde se comprendan los hechos históricos que se refieren a la fundación y fundadores de este pueblo". Al cabo de cinco meses, inquietos por el retraso, nuestros munícipes hubieron de reiterarle el informe.

La presentación de dicho dictamen, extremadamente documentado, justificaba los motivos que amparaban la creación del escudo municipal. En el artículo del Programa de Fiestas ya mencionado, se comentó el contenido del mismo, mas intentaré, recortar y recordar, en lo posible, los argumentos más sobresalientes que dieron pie para razonar el diseño propuesto.

Su testimonio recoge y justifica las diversas vicisitudes sobrevenidas a los antiguos habitantes, desde su primer emplazamiento en el Lugar de Bargas, "paraje donde aún se encuentran la fuente y el pilar llamado Val de Olivas", pasando por la fundación del primitivo solar de los Vargas de Toledo -"a media legua de dicha ciudad"-, promovida por Pedro Ibáñez de Vargas -"hijo del primer representante docu­mentado del linaje, Iván o Juan de Vargas"- (1), recompensado con gran provecho y las tierras señaladas, por su intervención en la reconquista de Toledo, en 1085, en la que intervino en ayuda del rey Alfonso VI, al igual que lo había hecho su padre en la conquista de Madrid, en 1083, y el traslado que se hizo desde aquel primitivo Lugar de Bargas "a tierras más altas, posiblemente a mediados del siglo XIII, donde existía la heredad de Diego Pérez de Vargas, biznieto del mencionado Pedro Ibáñez de Vargas. Finaliza el citado informe, detallando la ya comentada hazaña de Diego Pérez de Vargas en la batalla de Jerez.

A la vista de estos temas, recogiendo una relación histórica con el pueblo de Bargas desde sus orígenes, el mencionado investigador, estima y determina que el "Escudo de Armas del Lugar de Bargas" debería ordenarse como sigue: Escudo cortado. Primero: De gules, la fuente de oro con surtidores de plata, que simboliza el primer emplazamiento del Lugar de Bargas, en el paraje donde aún se encuentra la fuente y el pilar llamado Val de Olivas. Segundo: De azur, las cuatro fajas ondeadas de plata, que son las armas primitivas de la familia Vargas y representan la fundación del Lugar de Bargas por Pedro Ibáñez de Vargas, hijo del primer representante documentado del linaje, Iván de Vargas, que intervino en la reconquista de Toledo por el Rey Alfonso VI el año 1085. El todo timbrado de corona real abierta de oro y pedrería, modalidad característica de nuestra heráldica Corporativa con cimera de brazo armado de plata, empuñando un verdugón de olivo natural, ramado y hojado de sinople, que recuerda la hazaña de Diego Pérez de Vargas en la batalla de Jerez, en el año 1232". (Fig. 1).

Enterado del informe, queda aprobado por el Pleno Municipal, en sesión Extraordinaria de fecha 29 de marzo de 1976, remitiéndose, después de los trámites reglamentarios, a la Real Academia de la Historia para que emitiese el dictamen que, en virtud de las disposiciones legales, le correspondía y corresponde.

En sentido favorable, con algunas sugerencias que fueron debidamente observadas, el Boletín Oficial del Estado, mediante el Real Decreto 818/1979, publicado el 25 de abril de 1978, señala la aprobación de lo que será definitivamente el Escudo de Armas del municipio de Bargas, que autoriza y firma nuestro Rey Juan Carlos, y que dice así:

"El Escudo Heráldico de Bargas quedará organizado de acuerdo con el dictamen de la Real Academia de la Historia, (De gules, la fuente de oro con chorro de plata, cortado de plata, cuatro ondas de azur. Timbrado con corona real cerrado)".

Sin embargo, a la vista del informe emitido por la Real Academia de la Historia, nos parece conveniente exponer unas acotaciones reparadoras, a nuestro parecer, de ciertos yerros históricos y heráldicos, pasados por alto, sin perjuicio de prevenir a los posibles maledicientes, que este escudo, nuestro escudo municipal, habiendo sido aceptado, después de unas justificadas modificaciones por parte de la Academia, y aprobado, "previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 30 de marzo de 1978", debe suponer, para todos, de cumplida aceptación, aunque ello implique, a nivel particular, ciertas reservas y escepticismo.

En su informe previo, don Emilio García Rodríguez, concedió desmesurada trascendencia al primitivo lugar, Val de Olivas, presumiblemente, origen del actual pueblo, pero no demostrado, magnificando, además, en el primer cuartel, una suntuosa fuente -mejor diríamos fontana-, que no guarda consonancia con la que pudo existir.

Del segundo cuartel -en campo de azur, cuatro fajas ondeadas de plata, "armas primitivas de la familia Vargas"-, también hemos de advertir, que las primitivas armas de los Vargas han sido siempre -con algunas excepciones-, "en campo de plata, tres fajas ondeadas de azur (azul)", y es así como las describen los más acreditados tratadistas del arte y la ciencia heráldica (2) y recogidas en las modificaciones señaladas por la Real Academia, que permuta los esmaltes de este último cuartel, corrigiendo al académico e investigador García Rodríguez.

Y, en cuanto al timbre, descrito con "corona real abierta (...) con cimera de brazo armado de plata, empuñando un verdugón con su cepejón de olivo, al natural, ramado y hojado de sinople, que recuerda la hazaña de Diego Pérez de Vargas en la batalla de Jerez", no es propio de un blasón municipal, sino de armas gentilicias, y que, con acertado y fundamentado criterio, la Real Academia de la Historia rechazó, "ya que éstas corresponden, casi con exclusividad, a armas familiares o de reinos, pero inadecuadas para los municipios". Consideración razonada, puesto que este escudo es el utilizado por los Vargas­Machuca, descrito por Juan José Vilar Psayla y Julio Atienza en sus respectivos nobiliarios, y de los cuales, posiblemente, haya sido tomado el blasón rechazado por la Academia, cuyas armas del apellido mencionado, eran: "En plata, tres fajas ondeadas, de azur. Cimera: un brazo armado, empuñando un ramo de oliva, de sinople".

De todos estos antecedentes y, suponiendo que, efectivamente, el actual emplazamiento del pueblo de Bargas ocupa las posesiones que un día pertenecieron a Diego Pérez de Vargas, no cabe la menor duda que, hubiera sido más riguroso mantener del escudo propuesto en un principio y desechado en parte por la Real Academia de la Historia, la cimera dentro del escudo, así como el distintivo de la familia Vargas, lo cual revestiría un índice de mayor rasgo histórico y recordaría con mayor afectividad a quienes, en su momento, brindaron una tierra que sustituyese a la "enfermiza" ocupada anteriormente.

La Real Academia de la Historia recomendó, sin embargo, la descripción reflejada más arriba, fue aprobado en Consejo de Ministros y es el familiarmente conocido por todos los bargueños. (Fig. 2).

Ahora bien, si nos atenemos a la narración de los hechos acontecidos al famoso Diego Pérez de Vargas, al cual representa la cimera del escudo suprimida, debiera haber sido conservada tan sig­nificada alegoría, recogiéndola como un elemento más distinguido, histórico y trascendente en el propio campo del escudo, que supondría una mayor motivación heráldica que la fontana embellecida que presenta nuestro actual escudo, carente de riguroso significado alegórico y representativo.

Es lamentable que no hayan despejado en aquel momento, la posibilidad de recrear el escudo evaluando las posibilidades mencionadas, por cuanto, para mi opinión, el blasón municipal debiera diseñarse de la siguiente manera:

"En campo de plata, tres fajas ondeadas de azur (azul), resaltadas de brazo armado, empuñando un ramo de oliva, de sinople (verde)". (Fig. 3).

Esperamos haber expuesto y despejada la incógnita que ocultaba la procedencia de los elementos que configuran nuestro escudo, interesante, sobre todo, para quiénes sienten inquietud por los temas bargueños o, simplemente gustan de conocer la historia local.

Así se llegó a crear el actual blasón municipal, merced al enconado esfuerzo y tesón de unos pocos para orgullo de otros muchos. Aquí, por otra parte y al margen de lo expuesto, amparados en la historia y sus circunstancias, hemos intentado recre­ar también, sin otra intención que la fidelidad histórica y la veracidad que busca la ciencia heráldica, el escudo municipal que pudo haber sido y no fue.

Finalmente, en un intento de difundir el significado heráldico, ofrecemos la representación de nuestro blasón municipal, cuando éste es reproducido en blanco y negro, pero con la expresión simbólica de sus colores, los cuales son sustituidos por líneas dispuestas de diferentes formas. Así, el gules (rojo) se representa con líneas verticales; el azur (azul) con líneas horizontales; el plata,  en blanco y el oro con puntos, como se puede apreciar en la fig. 4.

NOTA: Ilustraciones del autor, de Francisco Martín y del Archivo Municipal.

(l). Valeroso guerrero, que auxilió eficazmente al rey Alfonso VI en la importante conquista de Madrid, en 1083, y que, convertido en rico hacendado, tuvo a su servicio al glorioso San Isidro, hoy, patrón de la Villa y Corte.

(2). Dicha descripción ha sido recogida en las siguientes obras: "Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España", de Fernando González-Doria, "Diccionario Nobiliario", de Julio de Atienza, "Repertorio de blasones de la Comunidad Hispánica", de Vicente Cadenas y Vicent, "Armorial de apellidos españoles", de Jacques-A. Schnieper Campos y Félix Rosado Martín, "Heráldica", de Julio Olmedo y Joaquín Díaz Vallés, "Nobiliario de los reinos y señoríos de España", de Francisco Piferrer o el tratado de Juan José Vilar Psayla.

Fuente: Boletín municipal del Ayuntamiento de Bargas.
Muchísimas Gracias a D. José-Domingo Vales Vía, Diplomado de Heráldica.
Texto y ilustraciones: D.R.

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